Si a mí me preguntan no tengo ni una duda: perros sí!

Pero no es sólo por el amor inmenso que les tengo (que también), es porque está demostrado el beneficio que ejercen sobre nosotros.

Por ejemplo en el Hospital Sant Joan de Déu Esplugues de Llobregat (Barcelona) hace tiempo que utilizan perros para ayudar a niños ingresados:  “Los profesionales que atienden en el servicio de urgencias, por ejemplo, han corroborado que es más fácil coger una vía a un niño con la intervención del perro que sin ella, aunque todavía no hemos cuantificado la diferencia”. “El perro es un elemento que genera emociones en el niño y hace el proceso menos traumático”, ha dicho el responsable de la unidad.

También disfrutan de estos terapeutas los niños ingresados en Oncología en La Fe de Valencia, y está dando muy buenos resultados.

Si algún día me ingresan por favor traerme a mis perritas!

¿a tí qué te parece?